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Responsabilidad Social de Género

La Igualdad como recurso para la superación de la crisis

Otra crisis con cara de mujer

Como ya apuntábamos en el post anterior, la crisis generada por la pandemia de la Covid-19 está afectando a hombres y mujeres de manera diferente, profundizando en las desigualdades preexistentes.


Y de nuevo las mujeres nos jugamos mucho de cara al futuro en numerosos ámbitos de vital importancia: salud, seguridad, participación, acceso al empleo, estabilidad laboral, obtención de ingresos, reparto de las tareas de cuidado, violencias de género...


En lo que respecta al ámbito laboral, la pandemia está poniendo en peligro muchos de los avances logrados en las últimas décadas. Para evitar que ello sea así las empresas tienen en sus manos tomar decisiones y actuar preservando la Igualdad de Oportunidades de mujeres y hombres. ¿Pero lo harán? ¿Están las empresas comprometidas con la Igualdad? ¿Conocen los instrumentos con los que pueden contar para ello?


El enfoque de género como estrategia transversal de Responsabilidad Social


Como indican las profesoras María Teresa Gallo Rivera y Elena Mañas Alcón en su artículo "Cómo evitar que la pandemia afecte a los avances en Igualdad" - muchos especialistas proponen una estrategia transversal en la que, además de aplicarse la perspectiva de género en las relaciones laborales y la gestión del personal, se integre en la gestión de los procesos de producción, aprovisionamiento, marketing y gobernanza de la organización: La Responsabilidad Social de Género.


Ello supone aplicar de manera transversal el enfoque de género a las políticas y gestión de la RSE, considerando la Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres como un elemento clave para la empresa e integrándola tanto en su dimensión interna (gestión de personal, salud y seguridad en el trabajo, adaptación al cambio y gestión del impacto sobre el medio ambiente y los recursos naturales), como en la dimensión externa (impactos sobre la comunidad en la que la empresa opera, sobre su cadena de valor, personas consumidoras y usuarias, derechos humanos y problemas ecológicos).


Ésta parece a priori una propuesta ideal, pero cuenta con una dificultad de partida: por definición la RSE tiene carácter voluntario ya que supone para la empresa ir un paso más allá del mero cumplimiento de sus obligaciones legales en estas materias.


Siendo así, ¿qué podemos esperar en la era post-Covid?

Cierto que desde que se decretó el estado de alarma en nuestro país numerosas empresas han puesto sus recursos al servicio de la situación y llevado a cabo numerosas acciones "sociales" más allá de su actividad productiva habitual - por otra parte suspendida - o reconvertido directamente sus líneas de producción hacia productos y servicios esenciales. También han puesto en marcha campañas publicitarias y de marketing social con una orientación nunca antes vista.


¿Pero qué sucederá en los próximos meses? ¿qué estrategias desarrollarán para volver a ser rentables? ¿serán más conscientes de la necesidad de redistribuir la riqueza? ¿calará en las empresas la necesidad de ser socialmente responsables? ¿estarán las personas en el centro de sus misiones, visiones y valores?


La experiencia de la crisis económica anterior no nos ofrece datos esperanzadores en ese sentido. La diferencia en este caso es que no cabe la opción de volver a donde estábamos, ni en las mismas condiciones. Y que, pasado el momento, las empresas serán juzgadas sobre todo por cómo hayan tratado a su personal y por cómo hayan respondido ante la situación de emergencia social y económica derivada y en la que las mujeres, una vez más, salimos peor paradas.


Tal vez la "nueva normalidad" imponga también unas "nuevas reglas del juego". Y tal vez, por primera vez, la Igualdad real y efectiva sea la clave.

#igualdad #genero #covid19 #rsc

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